La subestación de Salamanca es una de las tres subestaciones que se proyectaron a principios de los años veinte del siglo pasado para dar respuesta a las necesidades de energía eléctrica que demandaba el suburbano madrileño a medida que crecía la red y las compañías suministradoras no podían garantizar el suministro con la regularidad requerida.
El edificio original de la Subestación de Salamanca data de 1923 y es obra del arquitecto de la compañía, Antonio Palacios. La edificación consiste en una pieza longitudinal alargada que ocupa todo el fondo de parcela con unos 15m de fachada. Hacia la calle Castelló se levanta un cuerpo principal de cuatro alturas destinado a oficinas, vivienda, almacenes y servicios auxiliares situándose detrás la nave eléctrica propiamente dicha con los equipos transformadores.
Posteriormente, el complejo fue ampliado con un cuerpo de 13m de fachada que se adosó al edificio original hacia el norte. Esta última construcción es la que ha sido objeto de restauración con ocasión del centenario de la compañía celebrado en 2019.
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